Lecciones de vida sobre la popularidad o ser “cool”

La competencia de la vida comienza a una temprana edad. Una de las primeras arenas en las que entramos es la escuela, donde la presión por ser "cool" es abrumadora.

No hay marcador cuando se trata de popularidad, solo una sensación inquebrantable de estar dentro o fuera.

Si estás adentro, proteges esa posición. Si no lo estás, o peleas para entrar o comienzas a odiar el juego. Es un deporte tan brutal que Hollywood lo ha inmortalizado con películas y programas de televisión.

Ahora algunas buenas noticias. Los científicos realizaron un estudio de 10 años y descubrieron que la popularidad es una trampa. Los niños que actuaron cool cuando eran pequeños tuvieron más probabilidades de experimentar problemas cuando fueron adultos.

Una gran razón son las amistades. Estos niños pueden tener a otros a su alrededor todo el tiempo, pero la apariencia puede ser engañosa. El estudio encontró que estos niños carecían de las habilidades para construir relaciones profundas y significativas, una habilidad vital.

Si bien el mundo cambió mucho desde que fui a la escuela, estoy bastante seguro de que lo que es cool no lo hizo. Los niños populares son, de alguna manera, emocionantes, ricos, atléticos o usan la mejor ropa.

Yo no era ninguna de estas cosas mientras crecía. No tenía mucho dinero, no me vestía tan bien, nunca fui un atleta estrella en algún deporte que a la gente le interesaba y no estoy seguro de haber hecho algo emocionante.

Lo que no sabía entonces es que tuve la suerte de nunca ser cool. Mientras estudiaba, comencé a preocuparme menos por lo que los demás pensaban y comencé a hacer lo mío.

Siempre admiré a las personas que vivían la vida en sus propios términos. Ellos se arriesgaron y se pusieron allí. Son fáciles de detectar al crecer, porque sobresaldrán. Yo como que viví en el limbo, en algún lugar entre esto y tratando de encajar.

Mirando hacia atrás, puedo ver cuán importantes eran mis amistades al permitirme hacer lo mío. Ya fuera mi hermano, algunos amigos cercanos o incluso un maestro o entrenador, todos ayudaron. Estas relaciones parecían contrarrestar la atracción que sentía par encajar y ser cool.

Estas fueron relaciones reales vs. los lazos superficiales de popularidad. Debido a que eran auténticos, me ayudaron a crecer y a enfocarme en las cosas que importaban. Mantuve el poder de determinar mi autoestima en lugar de ponerlo en manos de personas que no importaban.

Tuve suerte de pasar por estos años difíciles sin las redes sociales. No sabía todas las cosas divertidas que la gente estaba haciendo en el instante en que lo hacían. No tenía que escuchar sobre las fiestas a las que iban ni los juguetes nuevos que recibieron por sus cumpleaños. Nunca supe lo bueno (o malo) que otros lo tuvieron, a menos que surgiera en alguna conversación o en una experiencia real.

Hoy, sabemos lo mejor de las personas en las redes sociales. No representa la realidad, solo lo que la gente quiere que veamos. Ser cool solía ser un palo de jardín imaginario. Ahora los niños pueden cuantificarlo con Me gusta, seguidores y retweets.

Al igual que la popularidad, las redes sociales no tienen sentido. No reemplaza una relación, ayuda a desarrollar habilidades para la vida ni trae felicidad. Es el juego de ser cool en el mundo digital.

Desafortunadamente, este juego nunca se detiene. Siempre hay presión para ser parte de la multitud adecuada, tener las mejores cosas o vivir en el vecindario correcto.

Es fácil desviarse. Una forma con la que me controlo es haciéndome tres simples preguntas. Vamos a llamarlo la lista de verificación anti-popularidad.

1. ¿Soy sincero conmigo mismo?
2. ¿Tengo amistades de calidad?
3. ¿Determino mi propia autoestima?

Cuando respondo sí a las tres, sé que tengo toda la popularidad que necesito.

Avancemos rápido hasta hoy y todavía hago cosas que las personas consideran raras o diferentes. Cosas que me hacen sobresalir. ¡Esto siempre es una buena señal!

Estoy haciendo mi mejor esfuerzo para vivir mi vida en mis términos.

No estoy tratando de vivirla para otra persona o tratando de impresionar a personas que no importan.

No estoy tratando de lograr cosas que otras personas piensan que son importantes.

Más bien, me estoy enfocando en las cosas que a mí me aparecen cool. La familia es cool. El aprendizaje es cool. Las nuevas experiencias son cool. Ser un experto es cool. Ser feliz es cool. Encontrar satisfacción es cool. Las amistades son cool. Persiguir tus sueños es cool.

Lo estoy imaginando sobre la marcha, estableciendo mi propio camino y eso es cool para mí.

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